La artista Irene Molina, quien formó parte de la vigésimo primera promoción de jóvenes creadores de la Fundación Antonio Gala, ha inaugurado su propuesta Phygital land, traducciones de lo físico a lo virtual en las emblemáticas Torres Hejduk de la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela. Esta obra, que fue seleccionada como ganadora en la pasada edición del Encontro de Artistas Novos con al patrocinio de la Fundación Banco de Sabadell, combina lo digital y lo físico para ofrecer una visión única de la naturaleza reinterpretadla por la tecnología. La instalación combina esculturas impresas en 3D y proyecciones animadas que representan un paisaje post-apocalíptico donde la naturaleza ha sido reemplazada por versiones digitales imperfectas, producto de la propia visión limitada de las máquinas. El componente sonoro de la instalación, creado por el también residente Diego Flórez, mezcla grabaciones de elementos naturales —animales, plantas y sonidos subterráneos— con registros de elementos artificiales, como tuberías y desagües, utilizando síntesis algorítmica para difuminar los límites entre lo natural, lo digital y lo artificial.

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