Los ganadores del XXXVIII Premio Loewe de Poesía presentan sus libros en la Fundación
marzo 13 - 19:30 - 20:30

Los ganadores del XXXVIII Premio Internacional de Poesía de la Fundación Loewe, Hugo Mujica, y del Premio a la Creación Joven, Leonor Pataki, protagonizan el recital de poesía que se celebra el viernes 13 de marzo a las 19.30 horas en la Fundación Antonio Gala. Ambos escritores, que acaban de recibir los prestigiosos premios de la Fundación Loewe en Madrid, presentarán los poemas de sus obras en un recital que será presentado por el poeta Ben Clark, patrono de la Fundación Antonio Gala y ganador del Premio Loewe en 2017.
Las hojas, la brisa, y la luz danza las sombras, de Hugo Mujica, propone una experiencia lírica de absoluta pureza que se integra en lo que podría definirse como una meditación contemplativa. Los poemas invitan a la reflexión y a una espiritualidad de orden no dogmático, tendiendo puentes entre las concepciones oriental y occidental, entre la intuición poética y la racionalidad existencial. Con una gran pureza verbal y una musicalidad tenue que invita a la calma interior, cada texto es figura visual y composición sonora, ofreciendo nuevas perspectivas en cada relectura. Los símbolos, siempre esenciales, apuntan al centro de la naturaleza humana e invitan al asombro, a la alegría de vivir y a la vulnerabilidad del ser. Es, en palabras del jurado, “una obra filosófica y meditativa, alejada de lo banal y de lo ornamental, que descansa sobre la coherencia de la atención plena y de la sabiduría”.
Sobre Una madeja de estambre, de Leonor Pataki, el jurado, en palabras de Jaime Siles, destaca que “es un libro centrado más que en un tema, en un símbolo”. El gato, explica, como en el medieval Libro de los gatos, en Baudelaire, en Olga Orozco, en T. S. Eliot y en Darío Jaramillo, se convierte en una unidad textual absoluta “que se impone por la profundidad de su serena reflexión”. Siles subraya además “el haber sabido encontrar en la figura del gato, en su cuerpo —hecho para el sigilo—, la metáfora de todas las cosas que no deben nunca tocarse”. Añade que la autora domina el sentido de la composición, sin que decaiga ningún poema, y que la construcción es excelente, con “finales verdaderamente brillantes”.